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Recomponer la fuerza del Chavismo

Recomponer la fuerza del Chavismo

Bloque histórico de la revolución bolivariana

 

  1. El momento general: crisis sistémica y ofensiva imperial

El modelo civilizatorio del capital está en contradicción con la vida, la forma de reproducción de esta civilización es metabólicamente capitalista, patriarcal, colonial, racista, imperialista y depredadora de la naturaleza, se sostiene sobre patrones de acumulación por despojo y dominación que amenazan las condiciones para reproducción de la vida de los pueblos y de la madre naturaleza. Las expresiones de esta crisis son evidentes en todos los continentes del mundo donde el modelo global de las elites se basa en: control territorial por diversas formas de guerra y violencia, desigualdad creciente con millones de pobres y 1% de familias que controlan todas las riquezas, grandes estados fallidos gobernados por conglomerados transnacionales, creciente crisis climática con progresiva destrucción de la biodiversidad y los comunes de la madre naturaleza, la cultura de mayorías es cada vez más alejada del trabajo y centrada en el consumo, el despojo y la discriminación. El continente americano ha sido un bastión de disputa frente a este modelo en crisis en los últimos años, por ello ha habido una ofensiva imperial total orientada a romper con el núcleo de esa disputa, primero Honduras, Paraguay luego Argentina y Brasil y ahora Cuba y sobre todo Venezuela. Sin embargo estos dos últimos siguen de pie y en general se abre un ciclo electoral de 12 procesos en toda la región que podrían significar un revés en la configuración política, es reto común de las fuerzas populares que combatimos el ALCA unirnos en torno a un programa de lucha alternativo que plante rostro en la disputa o continuar dispersos en agendas sectoriales y locales, en posición de resistencia y supervivencia.

  1. El momento de la revolución: reinventarse o perderse

En este contexto la revolución bolivariana tiene un rol estelar, derrotar la alternativa en la región pasa por deponer el gobierno venezolano, demostrar que el socialismo es un proyecto autoritario que solo trae miseria para la población es el objetivo central de la ofensiva imperial, que se ha centrado en atacar las bases reproductivas de nuestro modelo, que tal como decía Chávez, sin llamarnos a engaño, es un capitalismo rentista donde apenas afloran algunos gérmenes del socialismo; por lo tanto la estrategia imperial se ha basado paradójicamente en atacar la crisis del modelo que en estos 18 años no hemos superado, la crisis del modelo civilizatorio global y que en Venezuela tiene expresiones particulares: económicamente dependientes de la exportación de petróleo que percibe divisas para importar bienes de capital para el consumo nacional, políticamente anclados a un estado burgués que siempre ha sido operador del saqueo y el despojo por entrega directa del petróleo a las transnacionales y de forma indirecta por las formas de gestión política estructurales al modelo que son la corrupción de lo común, el burocratismo como fetiche del poder y el clientelismo como forma de sostener el poder en manos de oligarquías y burguesías, culturalmente determinados por la modernidad como perspectiva de progreso en consumir más, acceder a rentas y desvalorizar el trabajo. El chavismo irrumpió frente a este panorama desde el campo electoral construyendo mayorías a partir de una matriz que se componía de: pacto social en torno a la inclusión de mayorías, recuperación de la renta petrolera para socializarla en forma de derechos y ampliación del acceso a amplios sectores de la población, nueva forma de redistribución de renta que no altera los circuitos de acumulación final pero incluye a la mayoría, instrumentación de nuevas y masivas formas de participación y organización, re-posicionar la política como el eje común de la sociedad , tensionar los límites del estado burgués para poder desarrollar políticas que impacten la realidad. Este devenir de años ha pasado por distintos periodos de crisis que han estado marcados por giros estratégicos, la revolución se ha reinventado para avanzar en la perspectiva revolucionaria, hoy estamos frente a una nueva encrucijada donde o nos reinventamos o el estancamiento nos hará desaparecer.  

  1. Los posibles escenarios: crisis revolucionaria o crisis fascista

Este es uno de los momentos más complejos que hemos vivido, aunque conserva similitudes con otros periodos es inédita en dificultades, es más complicado estimar escenarios. Por ahora tenemos una agenda de la derecha nacional que lleva dos meses de violencia de calle y no parece reducir sino aumentar, una alianza de países de derecha haciendo esfuerzos sostenidos de aislamiento, ambas líneas en el marco de un plan político comandado por los EEUU, con una ralentización de la economía global que se traduce en descenso de los precios del petróleo como uno de los signos de la crisis sistémica previamente caracterizada. Con este panorama nos parece fútil enumerar escenarios y solo precisaremos que materialmente el encarecimiento y el desabastecimiento permanecerán en el futuro mediato puesto que no lo superaría ni un plan de ajuste neoliberal ni un plan de subsidio estadal, que ya existe solo que con la caída de la renta petrolera no permite más que subsidiar el consumo de un sector de la población, políticamente se trataría de un gobierno de derecha que empujaría una agenda fascista de retaliación al chavismo o de un gobierno chavista débil en apoyo, forzado a la liberalización permanente y al pacto con sectores de derecha o un gobierno chavista enfrentado a la burguesía y de fuerte protagonismo popular. La realidad es que aunque ninguno de estos escenarios son imposibles es muy probable que la realidad futura sea síntesis de los tres y las formas de transición pasan por ruptura del orden constitucional (golpe de estado, intervención extranjera, estado fallido) o vía electoral (elección constituyente, elecciones regionales y elección presidencial en 2018). Hay solo un escenario no conjurado y que es el más riesgoso por la imposibilidad de control que supone, que es pasar a una fase de guerra civil que abra un conflicto armado como instalación de la violencia como parte de la política venezolana, sería una suerte de ampliación del conflicto colombiano.    

  1. Política: proceso constituyente como desencadenante histórico

La derecha ha planteado que la convocatoria a constituyente es un golpe de estado y una vía autoritaria para eternizarse en el poder, los EEUU y la OEA piden elecciones generales inmediatamente, sectores oportunistas que vienen del chavismo (Rodríguez Torres, L fiscal general, ex-ministros, algunos intelectuales y un sector trotskista) deslindaron y caracterizan la constituyente como inconstitucional mientras que el Presidente Nicolás Maduro Moros llamo a esta iniciativa el nuevo desencadenante histórico dentro de la revolución que permita ir hacia un nuevo periodo, para nosotras y nosotros lo define como un nuevo giro estratégico, reinventarse como ya lo hicimos en el pasado, pero esto requiere de fuerzas que tensionen para que sea así. Nos parece claro el mensaje de maduro cuando utiliza el congreso del MBR 200 como referente para esta etapa, donde se acuerda empujar el poder originario constituyente como vía de la revolución, porque en ese congreso Chávez y las fuerzas revolucionarias estaban en minoría, los sectores reformistas eran la mayor fuerza y solo el camino del pueblo pudo aclarar la ruta. Hoy nos parece que cada sector nuevamente tensionara para que la constituyente sea lo que aspiran: la burocracia lo hará un proceso muerto con participación cooptada para eternizarse, los mas autoritarios apostaran a que sea una vía para desconocer a los otros poderes, los más corruptos los verán como una manera de ganar tiempo pero para nosotras y nosotros lo central es conectar con lo que el chavismo de a pie quiere de esto, como hacemos de este un proceso constituyente que refleje lo que queremos del futuro, que ponga al país del 99, del 2002, del 2004, del 2017 a debatir sobre los grandes temas que nos afectan a todas y todos.

  1. Estrategia: reagrupar la fuerza organizada para recomponer la mayoría

Hay dos elementos que separan a la derecha imperial de lograr un golpe de estado en Venezuela: la fuerza armada bolivariana que defiende la constitución y la capacidad de movilización de calle del chavismo como fuerza política decisoria. Ambas fuerzas están bajo ataque y en proceso de fragmentación, por ello es fundamental desarrollar un proceso de reagrupamiento, en el caso del chavismo de a pie de lo que hemos conocido en estos años como nuestro núcleo duro, hoy el chavismo esta desconectado en la ausencia de Chávez y el desdibujamiento del proyecto así que toca reconstruir vasos comunicantes entre las expresiones del chavismo organizado de manera autónoma e histórica (movimientos, organizaciones y colectivos) y de este con las expresiones masivas de participación y organización del chavismo (consejos comunales, comunas, bases del PSUV, CLAP, comités, mesas, entre tantos otros), hay que construir códigos, luchas y objetivos comunes así como articulaciones orgánicas y efectivas con programas conjuntos.

Lo segundo que es fundamental para esta fuerza organizada, que nunca antes había sido tan cuantiosa, experimentada y diversa, como lo es ahora, es que asuma que esta desconectada de la realidad y de los intereses de la mayoría, la politización del chavismo se ha traducido en aislamiento y sin duda ha reproducido males estructurales de las formas de gestión del estado burgués: el clientelismo, el burocratismo y la corrupción. Así que el chavismo organizado debe interpelarse para poder deslastrarse de las anclas y poder encontrar vías de re-conexión con el pueblo llano que siendo chavista o no vive la crisis pero no quiere ni violencia fascista ni ajuste neoliberal, le duele el país y por eso critica todo aquello que el chavismo siempre criticó, si que se trata de reconstruir ese vinculo. Lo tercero y fundamental es poder construir alternativas desde la fuerza organizada en amplios espectros de participación, las nuevas formas de gestión política, de planificar y producir, profunda democracia en una sociedad de control social y autogestión general.

  1. Táctica: disputar políticamente para atacar al enemigo e interpelar al pueblo desde el chavismo

Hoy hemos asumido con varios años de retraso que no podemos permitirnos intermediaciones políticas del pueblo chavista, nuestra confianza total en Chávez nos hizo ceder nuestro deber de construir formas de instrumentación del poder popular, de construir movimiento popular como alterativa al estado burgués y al mercado. Hoy entendemos que la vía comunal es la perspectiva territorial de construcción del socialismo pero aunque correcto lo tardío supone que haremos un esfuerzo por entrenarnos en áreas que hemos descuidado, como el terreno electoral donde os toca lejos de reproducir desviaciones rescatar la vía de Chávez, hacer de las elecciones procesos de movilización y debate en torno a propuestas programáticas y donde nuestras candidaturas sean expresiones del pueblo que se asumen al servicio de la colectividad, la lógica del poder obedencial para mandar obedeciendo y que todo el país debata sobre la constituyente y no solo los representantes electos. No se trata de conseguir votos, se trata de reconectarse con nuestro pueblo y hacerlo ver que él es parte de lo que está pasando que sin un ejercicio colectivo de todos y todas como pueblo será imposible superar la crisis actual, nuevamente estamos frente a la decisión de ser libres o esclavos, de ser un deposito de riquezas de países imperiales o de hacernos cargo de nuestro destino. Y esa determinación pasa por dos niveles de lucha que no son contradictorios: frenar el imperialismo y el fascismo al tiempo que confrontamos al estado burgués y los enemigos internos.

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